
La Fundación Cajastur apoya nuestro proyecto de atención logopédica
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta al sistema nervioso, produciéndose unos mecanismos de daño y posterior degeneración de las neuronas ubicadas en la sustancia negra. Estas neuronas son las encargadas de producir la dopamina, un neurotransmisor que cuando el cerebro no dispone de dopamina suficiente los mensajes de cómo y cuándo moverse se transmiten de forma errónea, apareciendo de forma gradual los síntomas motores típicos de la enfermedad: temblor, bradicinesia (lentitud de movimientos), rigidez e inestabilidad postural.
Pero esa disfunción neurológica afecta de manera importante también a los mecanismos motores del habla y de la deglución debido a la reducción de los movimientos de la musculatura encargada en su articulación. Esta alteración produce trastornos en la comunicación verbal y a la hora de la ingesta de alimentos. Además, esos síntomas pueden aparecer ya desde los estadíos iniciales de la enfermedad.
Los problemas en la comunicación verbal que se van produciendo se relacionan con déficits de emisión y de recepción del mensaje a nivel oral, escrito y/o gestual.
Los problemas en la alimentación se producen por las dificultades que tienen en el proceso de deglución, lo que se denomina disfagia, y a pesar de la evidencia objetiva de los graves trastornos que produce a través de pruebas como la videofluoroscopia, existe poca conciencia del problema tanto en las personas diagnosticadas como en su entorno.
El problema de disfagia tiene una prevalencia muy alta en este colectivo, el 80% de las personas afectadas la llegan a desarrollar. A pesar de esta elevadísima prevalencia y el riesgo que conlleva es muy poco conocida como alerta Pere Clavé, presidente de la Sociedad Europea de Trastornos de la deglución, que reconoce que el papel de la logopedia en fundamental ya que es desde esta terapia donde se trabaja con las personas afectadas técnicas de estimulación de musculatura, movilidad, motricidad y tono muscular, así como terapia directa cuando exista riesgo de aspiraciones. Los tratamientos logopédicos consiguen que el 75% de las personas afectadas de disfagia puedan volver a ingerir líquidos.
El proyecto se ha llevado a cabo en Oviedo, Langreo, Mieres, Avilés y Jarrio.